Carta de una persona tutelada a su Referente en la Fundación FECLEM

Carta de una persona tutelada a su Referente en la Fundación FECLEM

Un nuevo año es una buena ocasión para escribiros. El objeto principal de esta misiva es daros las gracias, a mi Referente Tutelar y a todas las demás personas que conforman el equipo de FECLEM. Hay muchos miembros que no conozco y sé que hay muchas horas de trabajo detrás de personas “anónimas”. Muchas gracias a ell@s también. Atrás han quedado los nubarrones, la soledad y la desesperación. En mis manos ahora está la nueva oportunidad: la última y única en su género. Sería un necio si no la aprovechara y no quiero ser un insensato. Aunque tengo enormes “agujeros que tapar”, no me desanimo ni pierdo la paciencia. Es así principalmente por vuestro trabajo y dedicación. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos durante esta singladura pero es ahora cuando mucho me alegro de teneros a vosotros. Antes consideraba a FECLEM como un estorbo, una piedra en el zapato…, pero mi opinión acerca de vosotros ha cambiado radicalmente. Como “cabeza visible”,  mi Referente Tutelar, muchas veces tuviste que soportar mis salidas de tono y mi mal humor; te ruego me disculpes por ello. Puedo afirmar que si no hubiera sido por ti y por el resto del equipo, hoy estaría agobiado, desanimado y sepultado bajo centenares de cartas, notificaciones, facturas, etc… Con todo ello no quiero decir que me desentienda de mi responsabilidad, al contrario, pongo y pondré de mi parte todo lo que pueda y os aseguro que no son meras palabras. Un cordial y sincero saludo....

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100 horas dedicadas a cada persona tutelada

100 horas dedicadas a cada persona tutelada

100 horas anuales es el tiempo que le ha dedicado cada profesional de las Áreas Económico-Administrativa, Social y Jurídica en 2017 a cada persona que tutela la Entidad. Además, se le suman los profesionales de los Departamentos de Desarrollo, Comunicación y Gerencia, que dan cobertura a cuestiones globales como son la innovación, la gestión económica de la Entidad, las alianzas estratégicas, la creación de proyectos, la formación, el medioambiente o la protección de datos. El proyecto de la FECLEM apuesta por el apoyo global y personalizado desde las áreas jurídica, económica y social. Así cumple con los objetivos englobados dentro de las buenas prácticas en materia tutelar que se han recogido en el Código de Buenas prácticas publicado por la Fundación...

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Sagrario: el silencio como aliado

Sagrario: el silencio como aliado

El silencio era el mejor regalo para Sagrario. Lo llevó hasta tal punto que casi se le olvida hablar. No le apetecía compartir sus pensamientos o emociones con cualquiera que se acercara a ella. Llegó hasta tal punto su compromiso con el silencio que parecía haberse mudado a vivir a otro mundo, un mundo interior al que era demasiado difícil ser invitado. “Un caso complicado” solían decir los profesionales. Aún así, nunca se perdió la esperanza de volver a oír su voz. Pasó de un recurso a otro mientras su cuerpo se iba deteriorando, no respondía a las órdenes de Sagrario, sólo le quedaba sentarse a ver alejarse sus capacidades más básicas. Un ingreso tras otro, tantos que perdió la cuenta. Así había pasado muchos años, poco más le quedaba por vivir. En 2009 la Fundación FECLEM asume su caso. Diagnóstico: esquizofrenia paranoide con deterioro cognitivo grave, hetero-agresividad y agitación psicomotriz. Y además hipertensión. Sagrario pensaba entonces que mejor estar callada para no complicar más la cosa. Parecía que la vida se había cebado con ella. Y el futuro no se auguraba más prometedor porque el alzhéimer estaba entrando en sus aposentos sin haber sido invitado. Hospitales, unidades de rehabilitación, mini-residencia, ingresos constantes… parecía no existir un lugar adecuado para ella. A esta situación se le sumaba la soledad que sólo se paliaba con alguna llamada de una tía suya que ya tenía muchos años pero que se preocupaba por la salud de Sagrario. Tampoco es que ella necesitara tener cientos de amigos, de hecho apenas hablaba con otros usuarios de los recursos en los que estaba ni con los profesionales que la atendían.   Diagnóstico: esquizofrenia paranoide con deterioro cognitivo grave   Día a día su expresión se volvió triste y vacía. Cuando alguien intentaba hablar con ella, ni tan siquiera le miraba a los ojos, no encontraba palabras ni razones para entablar una conversación. Se perdió en su mundo interior. Llegó al mutismo y solo lo rompía cuando alguien intentaba invadir su espacio. En esos momentos le hervía la sangre y explotaba su ira. Sus episodios de agresividad no tenían tampoco culpable, eran la vía de escape de aquello que vivía que parecía que nadie entendiera. En 2009 la Fundación FECLEM asume su caso. Diagnóstico: esquizofrenia paranoide con deterioro cognitivo grave, heteroagresividad y agitación psicomotriz. Y además hipertensión. Sagrario pensaba entonces que mejor estar callada para no complicar más la cosa. Parecía que la vida se había cebado con ella. Y el futuro no se auguraba más prometedor porque el alzhéimer estaba entrando en sus aposentos sin haber sido invitado.     Llegó al mutismo que sólo lo rompía cuando alguien intentaba invadir su espacio.     Todavía pasarían 5 años más para que le llegara una nueva oportunidad. Sus tutores decidieron que era el momento de probar en una residencia de...

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Personas en situación de vulnerabilidad y sus derechos

Personas en situación de vulnerabilidad y sus derechos

La Convención Internacional sobre los Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU marcó un punto de partida en el que se establecía un sistema de protección para salvaguardar los derechos de aquellas personas que se encontraban en situación de vulnerabilidad. La defensa y la garantía plena de saber que sus derechos estaban asegurados y que disfrutábamos de condiciones de igualdad fue un gran paso para nuestra sociedad. La atención jurídica se aseguraba para todos, ya que se reconocía la capacidad de obrar de las personas con discapacidad. En el otro lado de la moneda, se abría la puerta a la privación de esa posibilidad a aquellas personas que fueran declaradas incapacitadas. El trabajo de las entidades que abanderaron aquel movimiento no terminó con esta batalla ganada. Todos los implicados siguieron demandando la dignidad de aquellos que en ciertas ocasiones son silenciados por el mero hecho de ser diferentes a la norma establecida. En materia jurídica, la Legislación suele ir un paso por detrás de la peticiones de la ciudadanía, pero para eso estamos aquí las entidades que seguimos creyendo firmemente en la necesidad imperiosa de proteger a aquellos a los que se les modifique la capacidad, porque sus derechos y obligaciones no desaparecen. En nuestro caso, nos ocupamos de garantizar que la modificación de la capacidad de obrar a causa de una enfermedad mental grave no supone una falta de respeto a la persona y que, estando en esta situación, se le garantizarán las medidas de apoyo necesarias para que esté en igualdad de condiciones con el resto de ciudadanos. Estas medidas forman parte de la gestión global o puntual, según cada caso, y según los intereses de cada persona con la capacidad modificada. Los motores jurídicos se ponen en marcha en FECLEM y no se apagarán hasta que existan garantías de que pueden hacerlo por sí mismos.   Fernando Mendoza Robles, Director Jurídico de la Fundación Tutelar...

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Historias de vida: Las frías noches de invierno

Historias de vida: Las frías noches de invierno

En 2013, la Fundación Tutelar FECLEM conoce a Antonio. Un juez cita a la Entidad para valorar su caso y asumir su tutela parcial o curatela. Habitualmente él es un hombre tranquilo, educado y preocupado por sus tierras y su casa del pueblo. Le encanta pasear solo y disfrutar del paisaje de la tierra que le vio crecer. Antonio, de 45 años, se sienta a la lumbre en su vieja y desastrada casa del pueblo. Se calienta esas manos talladas por el campo mientras observa los surcos que el duro trabajo ha dejado en su piel. Se evade rememorando su época de empresario agrónomo, un autónomo que intentaba lidiar con las adversidades del campo todos los días, pero que por su falta de constancia o por sus decisiones o por quién sabe qué, desatendió su negocio. No tiene padres, ni hermanos, ni pareja, su casa es la de su familia, una casa de la que no se hace cargo de los gastos, ni el IBI, ni basuras… en realidad, no le importa. Como no le importa no haber tramitado la herencia de sus padres para que la casa de su niñez ahora sea suya. Le da igual, nadie le va a sacar de ahí.    Es un hombre con la salud de un roble y, aunque a veces ha tenido que ir al médico, él no se encuentra mal. En la localidad vive su tía Claudia a la que hace ya bastante tiempo que no visita, tiene muchos años y sus problemas de salud hacen más difícil que mantengan una buena relación. Su dejadez y, en cierto modo, su soledad, le han llevado a residir en una vivienda en la que ya no hay luz, ni agua caliente, ni calefacción, sólo recuerdos de épocas pasadas. Además, la casa es antigua y no dispone de baño. Tampoco es inconveniente para Antonio, está acostumbrado. Pero las condiciones de habitabilidad no existen aunque él no sea consciente de ello. Lleva sobreviviendo así más de diez años, es un hombre fuerte de campo con la salud de un roble y, aunque a veces ha tenido que ir al médico, él no se encuentra mal. A veces va al bar, aunque no juega la partida porque tampoco tiene mucha afinidad con sus vecinos. Con algunos de ellos ha tenido algún encontronazo que ha conllevado una citación del juzgado a los pocos días. Las riñas vecinales no le quitan el sueño pero sí los hombres entraron en sus tierras a medir quién sabe qué diciendo que pertenecían a una entidad oficial y eso le sacó de sus casillas hasta el punto de apedrear el aparato medidor. No acudió tampoco a la citación pertinente, para él no era relevante. Lo que le interesaba era saber porqué pusieron aquellos aparatos… y con esos pensamientos se envolvía antes de dormirse acunado por sus...

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