Autonomía en la gestión económica para las personas tuteladas

Autonomía en la gestión económica para las personas tuteladas

La crisis del COVID-19 ha potenciado que la persona tutelada a causa de un problema de salud mental dé un paso más en su capacidad para poder gestionar su economía en la medida de sus posibilidades, contando con los apoyos suficientes y tendiendo a su alcance las herramientas necesarias.

Las personas tuteladas por FECLEM disponen de un dinero para sus gastos diarios que llamamos dinero de bolsillo. Algunos disponen de su asignación a través de su centro de residencia, otros, que son más autónomos, van al banco en los días especificados a retirar dinero y, los menos, disponen de tarjeta de débito.

 

Todo empezó con la pregunta ¿y por qué no ahora?

¿Por qué no va a ser capaz esta persona de gestionar su dinero si le ofrecemos un asesoramiento financiero, si sus informes de seguimiento confirman que cada vez es más autónomo, si quiere una vida como la del resto de ciudadanos que vamos al banco cuando lo necesitamos?

Este era el momento de hacer realidad esta idea que ya llevaba tiempo sobrevolando en nuestra Entidad. Por eso, desde el primer día que empezó esta crisis, todas las personas tuteladas por FECLEM continuaron disponiendo de sus asignaciones en una entidad bancaria que le fuera de referencia. Nos adaptamos a los cambios derivados del estado de alarma, al cierre de algunas oficinas, se dieron de alta nuevas tarjetas de debito y se trabajó con cada persona que iba a disponer de ellas para que actuara con confianza, y con cabeza, a la hora de utilizarla.

La asignación semanal, mensual… ya no es la paga que le da la abuela al nieto el día que va a verle. Creemos en las personas, en la posibilidad para gestionarse, siempre que adaptemos la forma de hacerlo a sus capacidades. Nos ha llevado mucho tiempo de trabajo el apostar por esta filosofía, el coordinarnos con entidades bancarias, el luchar por otras posibilidades para la gestión de una cuenta bancaria, el buscar productos financieros acorde con sus necesidades… y ahora vemos sus resultados: las personas a las que tutelamos conocen su gestión económica. Ellas van a su sucursal como cualquier ciudadano cuando su situación lo permite. Es un gran paso en un camino por el que la Fundación y las personas a las que tutela seguirán avanzando.

 

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